¡Por fin es lunes!
Blogs - Ricardo Aller
Viernes, 22 de Octubre de 2010 12:53

No, no me he vuelto loco ni es que prefiera el trabajo al dolce far niente. Quién me iba a decir a mí que a estas alturas de la película diría cosas así del lunes, el más tibio y aburrido día de la semana, el feo por naturaleza, el de la vuelta a la rutina semanal…. Y todo por un lugar: La Vega, una hora: de 21 a 22, y un motivo: salir y jugar al baloncesto. O como se denomina comúnmente: las pachangas.

 

 

 

 

Cuando por razones del destino-y porque los viernes no venía nadie- se escogió el lunes a las nueve de la noche algunos pensamos que ese día no era apto para jugar-en realidad, un lunes no sirve nada más que para dar problemas- a baloncesto…y al final el tiempo nos quitó la razón.

 

Y de qué manera. Los incondicionales comenzamos la temporada y la gente respondió en masa a la llamada oxigenada de hacer deporte al aire libre. Y allí, entre tiro y tiro fallado, vimos la luz.

 

De pronto descubrimos que el lunes era un día hermoso, alegre y deportivo, con un doble efecto positivo: por un lado, la llegada del dichoso día ya no era tan aterradora; y por otro, te permitía cargar las pilas para el resto de la semana. Chachi.

 

Es innegable los efectos positivos que tiene hacer deporte: mejora el cuerpo, el espíritu y la mente, aunque jamás me podría haber imaginado que yo lo necesitara tanto (o sí), hasta el punto de que ahora no miro qué tiempo va a hacer el fin de semana…sino que lo que los domingos miro a ver qué tiempo va a hacer el lunes. Porque resulta que en Murcia no llueve…casi nunca. Y si lo hace, parece que hay una regla no escrita de que tiene que caer en lunes. ¿¿Por qué, Dios mío, por qué??

 

De septiembre a julio, gloria bendita repartida en 48 lunes al año que, por lo menos al que esto escribe, dan vida y alegría al cuerpo. Por allí ando, junto a Pepe, Beli, Antón, Fran, Guillermo, Jose, José María, Oscar, Michael, Andrés, Muñoz, Campillo, Sergio, Rubén, Carro y tantos otros que han jugado juegan y jugarán en nuestra cancha…jugadorazos todos ellos que ya forman parte de mi intrahistoria personal, habiéndose creado una unión lúdico-deportiva entre nosotros (algunos más orientados a jugar a baloncesto mientras que otros prefieren el tercer tiempo) que han hecho que cada domingo al acostarme diga sin reparos: ¡ por fin es lunes!

 

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