Saber perder
Blogs - pedroserrano
Domingo, 30 de Noviembre de 2008 23:53


Una de las mejores cosas que el deporte nos puede transmitir es la de aprender a perder. Si despojamos al baloncesto profesional de toda la parafernalia que lo envuelve y lo convierte en un negocio, y le quitamos también el dramatismo con el que a veces lo vivimos los aficionados, al final reconocemos en él un juego, un espectáculo y una distracción. Ahora bien, sea a nivel profesional o sea entre amigos, sea como parte activa o como espectador, siempre hay que saber perder. Ojo, no digo que sea fácil, pero es al final lo mejor. Y puntualizo: por “saber perder” entiendo no sólo saber aceptar la derrota con deportividad, sino también aprender de ella y convertirla en una oportunidad para mejorar. Lo importante tras una derrota es preguntarnos: ¿Hemos dado lo mejor de nosotros? ¿Hemos competido al máximo de nuestras posibilidades? Si la respuesta es afirmativa, la razón para saber perder y aceptar la derrota es reconocer que el rival ha sido superior. Pero si la respuesta es negativa, aún sabiendo que el rival es teóricamente superior, tendremos motivos para estar muy enfadados con nosotros mismos.

 

Hay muchas formas de perder. Aquella que llamamos “paliza” es la peor, pero incluso dentro de esa categoría podemos distinguir niveles. La paliza se consuma cuando suena la bocina final y se cierra el marcador, cuando podemos calcular la diferencia de puntos contando de diez en diez, pero realmente una paliza se materializa antes, en el momento en el que dejamos de darlo todo y de competir al máximo.

 

Todo este rollazo viene a cuento del CB Murcia-TAU del otro día. Nuestro equipo se llevó el sobo más grande de su historia: 45 puntazos de diferencia como 45 soles. Sí, el TAU es mejor, pero ¿esa es la diferencia entre los dos equipos? En ese partido sí, evidentemente. Recuerdo el enfado que pillé cuando España perdió por cuarenta y pico puntos contra USA en la primera fase de los Juegos Olímpicos. Hay que saber perder en el sentido de aceptar el resultado y la superioridad del equipo que te ha barrido de la pista, pero después me hice la pregunta: ¿esa es la diferencia entre España y USA? Ni mucho menos, aunque sí lo fue en ese día y a esa hora, entre “esa” España y “esa” USA. Lo que me enfadó fue ver la falta de competitividad, de orgullo, de ambición de España, y ver que estábamos jugando muy por debajo de nuestro nivel. Todos recordaréis lo distinto que fue el escenario en la final olímpica. Ahí no hubo cuarenta y pico puntos de diferencia, hubo muchos menos. Pero en el desarrollo del juego hubo una lucha apasionante e igualada. Hubo esfuerzo por parte de todos, y el hecho de que España perdiera, aún siendo molesto, no fue frustrante para mí. Al contrario, fue un orgullo y pude decir que, aún aceptando el resultado, España “mereció” el oro tanto como el ganador. De eso se trata: se podrá estar más o menos acertado pero siempre hay que darlo todo y, en cuanto a esfuerzo se refiere, ganar todos los partidos. Incluidos los que terminan con un marcador desfavorable.

 

Como aficionado el CB Murcia, espero que el equipo haya sido capaz de sacar provecho al palizón que le pegó el TAU y evitar que se repita. Me gustaría mucho que este mismo equipo logre batir este año algún récord positivo, derribar algún muro que se le haya resistido hasta ahora a lo largo de su historia. Algo así como entrar en play off estaría bien, jejeje… Aunque me conformo con una victoria en alguna de las pistas donde aún no hemos ganado y lograr la permanencia con algo de margen. Por pedir que no quede.

 

De nuevo, para acabar, incluyo un clip musical. Sin alejarme demasiado del anterior, en el que vimos a Ariel Rot, ahora le toca el turno a Los Rodríguez y su “Salud (dinero y amor)”. Los Rodríguez (Andrés Calamaro, Ariel Rot, Julián Infante, Daniel Zamora y Germán Vilella) fueron breves pero grandes. Llenaron los 90 de aire fresco con su rock directo y sencillo, y a la vez fueron originales con su particular fusión hispano-argentina. Su mezcla de estilos populares y sus ritmos folk luego han sido reinventados e incluso a veces plagiados de mala manera, pero no hay lugar al engaño: ellos fueron únicos. Esta canción, “Salud (dinero y amor)”, es un alegre canto de taberna, una exaltación etílica del brindis y de la amistad, del “carpe diem” a pesar de la amargura. Y es a la vez un canto optimista, un canto de esperanza en el futuro. Su letra está llena de frases geniales, pero por su relación con lo tratado en este artículo destacaré una: “Brindo con lo que sea que caiga hoy en el vaso. Brindo por la victoria, por el empate y por el fracaso”. ¡Salud!


 

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