De la razón, la pasión y el sentido del humor
Blogs - pedroserrano
Lunes, 27 de Octubre de 2008 13:42


Muy buenas, “zagalada”. Hay alguien ahí, ¿verdad? Espero que sí, aunque sólo sea yo mismo releyendo lo que escribo... Tengo un poco abandonado el blog así que voy a darle algo de movimiento para que no se me oxide. Ya he hablado muy largo y tendido en los artículos anteriores sobre los viajes junto al CB Murcia, sobre esa suerte de excursión socio-deportiva, de sana camaradería y de esparcimiento que tiene al baloncesto como motivo principal y a la vez como excusa.

 

Hoy voy a hablar de mis sensaciones a pie de pista como colaborador de una Web, algo que ya traté en un artículo colgado hace unos meses en basketme.com (http://www.basketme.com/2.0/opinion.php?id=175) pero sobre el cual me apetece volver. Ya decía yo en aquel artículo lo difícil que es para mí no vivir los partidos como los vivía antes, como una inyección de emociones metida en vena. Lo que he tratado de hacer es reducir la cantidad de sustancias inyectadas de la mejor manera posible, del mismo modo que se abandonan los medicamentos muy fuertes y adictivos. Es decir, si antes vibraba mediante gritos y aplausos con todas y cada una de las acciones positivas de nuestro equipo, tanto en defensa como en ataque, y saltaba de mi asiento como un resorte con las mejores, ahora procuro vibrar mediante el simple alzamiento de mi puño en una cantidad limitada de acciones positivas. La joya de la corona, la más preciada muestra de alegría que me permito, es levantar el culo de mi formal asiento de periodista y alzar los dos puños al aire. La media de ocasiones en que lo hago es de una por partido, quizá menos, y sólo cuando entiendo que la acción vista sobre el parquet es clave o emocionalmente abrumadora. Fijaos qué difícil es todo esto: he incluido en la misma frase el concepto de “entendimiento” y el de “emoción”: ¡Qué dislate! Es algo así como decir que me esfuerzo en ser racionalmente pasional. O pasionalmente racional, que lo mismo tiene.

 

En la mesa de prensa, durante el partido, no le suelo comer la oreja a nadie. Respondo cuando alguien se dirige a mí y lo único que hago es, a veces, hablar solo, en voz baja, o protestar alguna decisión arbitral meneando de lado a lado la cabeza. Sé que ya no puedo gritarle al colegiado, como solía hacer antes. Y no os asustéis, no haré apología de la violencia, ni siquiera de la verbal. Hace mucho tiempo que renuncié al insulto y derivé hacia protestas razonadas, con todo lo que alcanzaba mi chorro de voz. Eran cosas del tipo: “¡No tienes criterio! o ¡Pita lo mismo en los dos campos!”. También empleaba calificativos despectivos suaves y ya en desuso del tipo de gañán, mequetrefe, majadero, merluzo, cabeza de chorlito o cenutrio, imagino que por la excesiva lectura de cómics de Ibáñez durante mi infancia. Por ejemplo, el Antiguo Testamento siempre es una buena fuente y aporta palabras tales como filibustero, fariseo… Otra fuente de inspiración es el hablar huertano: haragán, caparra, cerriche, tormo… Unas pocas veces recurrí a calificativos inventados, o bien a palabras reales que, sin ser despectivas, suenan como tales: presbítero, jerifalte, tórrido, impertérrito, subterfugio, subalterno, comitente etc. O en su defecto, hacía comentarios de tipo sensual con el fin de poner nervioso al árbitro, siempre en referencia a lo ceñido del pantalón, al buen aspecto de su trasero o a su corte de pelo. “Paquete”, en este caso sin la connotación sexual del término, era otro de mis recursos favoritos. ¡Cuántas divertidas formas de protestar! ¡Qué divertido era ver el gesto de sorpresa de los árbitros o de algunos jugadores ante semejantes disparates!

 

Y es que todo esto, el baloncesto, al final es diversión. Debería serlo incluso para aquellos que se ganan la vida con ello. No se trata de estar descojonándose todo el rato, de no hacer el trabajo con seriedad y de reírse a pata suelta, pero sí de tener cierto sentido del humor y de disfrutar. Se puede ser serio en el sentido de ser responsable, y a la vez divertirse con el trabajo. Esto vale para los propios jugadores y también para los periodistas. Veo que hay periodistas que no disfrutan, o que al menos no parecen disfrutar: algunos será porque tienen un carácter áspero y un nulo sentido del humor. Otros porque el baloncesto les aburre y están ahí por obligación. En fin, no es que quiera ver la mesa de prensa dando saltos, animando a los jugadores o aplaudiendo como locos durante todo el partido, pero tampoco me gusta alzar el puño o, como he dicho antes, levantarme de mi asiento una sola vez en todo el partido, y ver una mirada reprobatoria o escuchar un comentario despectivo, o recibir una reprimenda malhumorada e irrespetuosa. Esto último fue lo que me hizo un periodista, creo que fue el de la COPE, el año pasado. Y el otro día me pareció ver algo parecido en un hombre que no tengo ni la más mínima idea de quién es (ni me importa), pero al que no le gustó que me levantara tras el triple de Marco Gaona contra Menorca.

 

Los hay con poco sentido del humor. Los hay que están sufriendo su labor de periodistas en lugar de disfrutarla y tratar de hacerlo bien. Y esos, normalmente, son los que lo hacen mal y los que dejan a una profesión tan bonita como el periodismo a la altura del betún. Es una pena porque creo que en todo lo que uno hace en la vida, en todo, hay que intentar poner pasión y disfrutar. Y hay que tener sentido del humor, eso que cada vez se ve menos por la calle, en el autobús o en bar de la esquina. Ese cojín que nos hace más livianos los problemas, que conforta al que tienes cerca y que nos permite disfrutar más de los buenos momentos.

 

Voy a concluir esta entrada del blog del mismo modo que suele hacerlo Felipe Coello en el suyo: con un videoclip musical. Se trata de “Lo siento, Frank”, canción que compuso el genial Ariel Rot y que aquí interpreta junto a Miguel Ríos. Últimamente los medios sólo hablan de la crisis económica que vivimos, pero me parece igual de grave la crisis cultural y el atontamiento generalizado que padecemos desde hace más tiempo. “Lo siento, Frank” es una protesta que, aplicada al mundo de la música, plasma esta deprimente situación en la que todo baila al ritmo del mercado. En clave de rock, Rot le escribe al gran Frank Sinatra y se lamenta:

 

“Si las teclas en el piano se volvieron todas blancas

y la música barata ya no para de sonar.

Si la clave de Sol hoy amaneció nublada

voy a volver a la cama y dormir hasta mañana.

El poeta está aburrido, y le sobran los motivos.

La canción cumple condena por ser demasiado buena.

Yo lo siento, Frank. Lo siento de verdad

pero esto es simplemente lo que hay…”.

 

Comentarios  

 
0 #5 naked e juice 29-08-2017 11:01
These are really wonderful ideas in regarding blogging.

You habe touched some nice things here. Any way keep up
wrinting.
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0 #4 Colleen 20-08-2017 21:49
Can ketones get too high, dangerously high?
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0 #3 Nina 19-08-2017 10:01
Remember, this is a marathon, not a sprint.
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0 #2 www.dennisinv.com 28-03-2017 05:09
A mas bela das praias de Torres, a Guarida tem uma fita de areia
muito disputadas por turistas na alta temporada.
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0 #1 canadian visa expert 10-10-2015 22:10
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