08.04.2011 06:53:55
Ricardo Aller

Recuerdo como si fuera ayer el paseo por la iglesia del Pilar de Zaragoza, unas horas antes del comienzo de la final de la liga Europea entre el Real Madrid y el Olympiakos (todavía era con y antes del fraude fiscal). Horas después, mi madre, mi hermana y yo estábamos celebrando en un éxtasis casi místico la octava Copa de Europa del equipo más laureado de la historia (1964, 1965, 1968, 1974, 1978, 1980 y 1995), ganando 73-61. De eso hace dieciséis años, en 1995. Un año después, el Madrid, que no yo, repitió Final Four en París, quedando cuarto al caer se semis contra el Barcelona.

 

Y a partir de ahí, la nada…hasta el 7 de abril de 2011, 15 años de travesía por el desierto, éxodo demasiado largo para un equipo que por historia y presupuesto se le exige estar siempre entre los cuatro grandes.

 


 

 

 

Durante estos años casi me he tenido que hacer la pregunta del famosos anuncio publicitario:  ¿por qué soy del Madrid? Salvo alguna alegría-que no muchas- en ACB, desde que a finales de los ochenta mi corazón se volviera blanco los sinsabores han sido muchos y variados: no ganar una Copa del Rey desde 1993 o no alcanzar la Final Four desde 1996, limitándose a un par de títulos menores en Europa, es muy mal bagaje para un club con tanta historia.

 

Barcelona, 42 años después. El Real Madrid volverá a competir por el título en la misma ciudad donde el equipo blanco perdió en 1969 contra el CSKA Moscú por 103-99 en una doble prórroga.

 

Y no sé por qué me da que jugaremos con el público en contra…

 


  Real Madrid | Final Four | Euroliga | Barcelona | ACB
 

Comentario
Inicio de sesión:

E-mail:

  Enter text shown in left: