16.10.2008 15:05:35
Ricardo Aller

...Estambul 2001.

A pesar del árbitro Colucci (menudo robo contra Turquía, oiga) se ganó a Israel en octavos con algún apuro. O por lo menos es me lo pareció a mí, que tenía entradas para cuartos, semis y final y por un momento pensé que iba a volver a gafar a la Selección. Pero no. Pude gozar de la victoria en cuartos contra Rusia sentado al lado de los padres de Alfonso y Felipe Reyes y sufrí la derrota contra Serbia en un sentido casi literal, ya que acabamos rodeados por la policía los 5 o 6 españoles que estábamos allí puesto que tuvimos algún encontronazo con los ¿aficionados? serbios. Pero eso es otra historia que ya contaré.

 

Y tras la derrota en semis vino el bronce donde el novato Gasol se salió ante el rookie Nowitzky. Después de la victoria tuve el lujo de ser invitado a cenar con los integrantes de la Selección, teniendo la oportunidad de dar la enhorabuena a Carlos por esa medalla.

 

El Mundial de Indianápolis en 2002 nos dejó un sabor amargo, por un lado la derrota ante Alemania en cuartos y por otro esa estupenda victoria ante EEUU por el quinto y sexto puesto. Y Jiménez tan constante y regular en su producción como en los años anteriores.

 

Nueva Plata en Suecia 2003…gracias a Fran Vázquez con ese rebote, esa canasta y tiro libre ante Croacia en cuartos de final.

 

Segundo Juegos Olímpicos para Carlos, de nuevo en Atenas. Excepcional primera fase, donde ya se estaba germinando la base para lo que estaba a punto de venir. Fue una verdadera lástima encontrarnos con que los cuartos del otro grupo iban a ser los EEUU. Y encima van y hacen el único buen partido en todo el torneo precisamente en ese momento (ese Marbury…). Al final, un doloroso séptimo puesto.

 

En Serbia 2005 empezamos muy bien pero se notó la falta de Pau. De todas maneras, si no hubiese entrado la canasta de Nowitzky, ahora estaríamos hablando de otra medalla. El único lunar, esa lucha por el bronce contar Francia, que dejó muy mal sabor de boca porque no se compitió.

 

 Y entonces llegó el verano de 2006.¿mágico, verdad?.

 


 

 

 

Esa fue la historia de un sueño que empezó en julio de 1999, en Lisboa. Que se fue desarrollando conforme hemos visto en estas líneas y que explotó en el momento más adecuado en el lugar más indicado, dando lugar a un trienio excelso-lástima el tiro de Pau Gasol en Madrid y de un tiro de tres (105-111, creo que íbamos en ese momento) de Jiménez en los Juegos de Pekín)-donde la utopía de convertirse en Campeones del Mundo se convirtió en realidad. Hay que recordar que en ese momento el capitán era Jiménez aunque la foto levantando la Copa se la llevara Gasol, otro ejemplo del escaso reconocimiento a nivel popular que ha tenido siempre este jugador.

 

A Saitama le siguió el Eurobasket en España, donde quizá la presión mediática y publicitaria pasó factura. Yo estuve en el hotel donde estaban los jugadores tanto en Sevilla como en Madrid y era espectacular el circo montado. Aunque puedo asegurar que Carlos, el capitán, no era el jugador más seguido por aficionados o prensa.

 

Y como toda historia merece un final feliz, llegó la plata de Pekín. De la primera fase me quedo con la curiosa caída de Jiménez a la hora de tratar de poner un tapón.¿Se acuerdan? Parecía que se estaba tirando a la piscina, fue una cosa de lo más extraña. Y debió ser dolorosa porque para que Carlos se retire del partido y descanse en el siguiente realmente debía estar dolorido porque mira que es duro el tío.

 

Pues llegan las semifinales contra Lituania. El partido se pone complicado pero los nuestros los sacan adelante como no podía ser de otra manera. Tras el pitido final, uno de los doce hombres que acababa de consumar otra gesta, tomó una decisión difícil pero en todo punto lógica. Carlos Jiménez abandonaba la selección.

 

Finalizado el mejor partido que a mi entender se haya visto nunca (y he visto la tira) entre España y Estados Unidos, el capitán Carlos Jiménez, una vez en el vestuario, tomó la palabra y rompió a llorar. El resto de sus compañeros también. Jiménez les comunicó que dejaba la Selección y les agradeció todos los momentos vividos.

 

Después de seis medallas y 162 entorchados internacionales (el noveno jugador que más veces ha vestido la camiseta de España) decía en el As “Ha sido un viaje inolvidable y me siento un privilegiado por haber formado parte de estos momentos, ha sido un ciclo histórico”.

 

Gracias, Carlos. Por tu excepcional comportamiento siempre en la cancha, por darlo todo siempre para tus equipos. Gracias por esos 500 partidos llenos de entrega, tesón y trabajo. Pero, sobre todo, gracias por estos once años en la Selección, por todos los momentos que nos has dado con la roja, por lo orgullosos que nos has hecho sentir de nuestro deporte. Gracias por ser tan buena persona y formar parte de un grupo excepcional que han llevado al baloncesto español a las cotas más altas que ninguno de nosotros soñaba antes de esa mágica mañana del 3 de septiembre de 2006 en Saitama.

 

Enhorabuena por esos 500 partidos ACB y los que vengan. Porque todo lo que consigas te lo has ganado a pulso.

  

  
 

 
 
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